Diagnósticos psicológicos

Esquizofrenia

La esquizofrenia es una enfermedad psicótica que borra la diferencia entre fantasía y realidad. A menudo, el afectado no se da cuenta de la enfermedad, lo que dificulta el tratamiento. Esto no significa que no se pueda contar con la persona, o que no pueda volver a ser sí misma.

¿Qué es la esquizofrenia?

35 mil suecos viven con la grave enfermedad de esquizofrenia, que implica una psicosis prolongada. Una psicosis implica una distorsión de la percepción de realidad, generando síntomas tales como alucinaciones, delirios y cambios de comportamiento. Las alucinaciones pueden surgir en cualquiera de los sentidos. Las más comunes son sonidos en la forma de voces, que comentan u ordenan al afectado a hacer cosas. Si una persona esquizofrénica comienza a obedecer a las voces, puede generar situaciones peligrosas y requerirá de ayuda inmediata.

Un delirio implica un convencimiento profundo del estado de las cosas, a pesar de que el entorno sepa que no es real. Por ejemplo, que el afectado está siendo perseguido, ha sido envenenado o ha sufrido amenazas a su vida. De repente, un hecho o una ocurrencia es interpretada como otra cosa, o como más, de lo que realmente es. Escuchar a alguien hablar puede ser malinterpretado como una difamación y un programa de televisión puede comenzar a interpretarse como un mensaje secreto dirigido a la persona.

Es habitual percibir que uno está siendo vigilado mediante cámaras o micrófonos. Razonamientos que en otras situaciones son irracionales, pueden en una psicosis ser percibidos como una realidad. Otros síntomas de la esquizofrenia son los cambios en la forma de comunicarse. Por ejemplo, disminución del habla, embotamiento de la vida emocional y falta de motivación.

La mayoría de los enfermos de esquizofrenia desarrollan la enfermedad entre los 20 y 30 años de edad. Se desconoce la causa de la enfermedad, pero se sabe que lo hereditario es un gran factor de riesgo. También pueden afectar factores externos tales como daños sufridos durante el periodo fetal, crisis existenciales y el consumo de marihuana.

¿Cómo afecta la vida diaria?

La enfermedad dura a lo menos seis meses, pero podría perpetuarse. Puede ser limitante y dejar huellas profundas en la autoestima. El afectado podría dejar de trabajar o estudiar, hacerse más introvertido o tener fuertes ataques de ira. La esquizofrenia puede generar dificultades para reconocerse a sí mismo y provocar preocupación, ansiedad, depresión y trastornos del sueño.

Una psicosis puede conducir a miedos y vergüenza. Es difícil, pero también importante, contarle a alguien como te sientes. La conducta es una enfermedad para la cual existe ayuda.

¿Se puede lograr una mejoría?

Si bien la enfermedad es crónica, habitualmente baja de intensidad con los años. Bajo las condiciones correctas, el afectado puede llevar una vida normal como cualquier otra persona. Además del tratamiento, es importante contar con un entorno social que apoye y actividades diarias significativas. Hábitos saludables, una buena alimentación y buen sueño ayudan, ya que la enfermedad tiende a llevar al abuso de sustancias y a la depresión.

Si sospechas que tu o un familiar tuyo tiene, o está en riesgo de desarrollar, una psicosis, debes tomar contacto con un consultorio psiquiátrico para jóvenes o adultos. Es necesario someterse a tratamiento por esquizofrenia para poder sentirse mejor y además ayuda a prevenir recaídas.

Diagnóstico y tratamiento

Para establecerse el diagnóstico de esquizofrenia se requiere que el trastorno haya transcurrido durante mínimo seis meses. Se deben realizar exámenes para descartar otras razones para la psicosis, tales como otra enfermedad o una respuesta a medicamentos o drogas. Existen medicamentos antipsicóticos que pueden disminuir los síntomas y facilitarle la vida diaria a un esquizofrénico. El tratamiento incluye terapia de apoyo y psicoterapia. También es importante que el afectado cuanto antes reciba ayuda y apoyo para obtener un trabajo adecuado, o recuperar su trabajo anterior. Esto, a pesar de que la persona aún presente síntomas.

La seguridad es importante y, por ello, puede ser una buena alternativa realizar el tratamiento en el hogar o en una sección de tratamiento especial, cuando la enfermedad esté en su punto máximo. Los familiares también pueden necesitar apoyo, ya que es agotador servir de apoyo.