Diagnósticos psicológicos

Trastornos de la alimentación

Si piensas mucho en la comida y el peso, y tu autoestima está fuertemente relacionada con tu satisfacción con tu cuerpo, podrías presentar un trastorno de la alimentación. Los trastornos de la alimentación son más habituales en muchachas jóvenes, pero pueden presentarse independiente de edad, tipo de cuerpo y género. Todos los trastornos de la alimentación dañan el cuerpo y son destructivos para tu autoestima y tu bienestar psicológico.

¿Cómo saber si tengo un trastorno de la alimentación?

Si tienes un trastorno de la alimentación, a menudo eres estricto y reprobatorio contigo mismo. Es normal que sientas vergüenza por tu forma de comer o tu aspecto físico. Evitas comer con otras personas, te saltas comidas y piensas mucho en la comida, el peso y la apariencia física. Los pensamientos sobre lo que debes hacer en cada momento pueden ser exigentes, y consumir mucha fuerza y energía. Puedes presentar ansiedad y sentimientos de soledad.

Puedes sentir que la mayor parte de las cosas en tu vida tratan sobre comida, vergüenza y control. Quizás pienses que deber actuar de determinada manera o, de lo contrario, aparecerá la ansiedad. Es habitual que tengas dificultad para concentrarte y para dormir.  Con el tiempo puedes afligirte o deprimirte.

Distintos tipos de trastornos de la alimentación

Trastorno por atracón, bulimia y anorexia son los tres tipos de trastornos de la alimentación más comunes.

  • La anorexia implica que tú quieres mantener un peso lo más bajo posible y, por ende, mantienes un consumo energético tan bajo que tu cuerpo padece de hambruna.
  • El trastorno por atracón significa que comes de forma compulsiva grandes cantidades del tipo de comida que habitualmente evitas. La conducta compulsiva se extiende por un lapso breve. Luego te sobrevienen fuertes sentimientos de culpa y vergüenza.
  • La bulimia también implica atracones de comida, pero con la diferencia de que luego intentas deshacerte de lo comido, a menudo vomitando, ingiriendo laxantes o entrenando con intensidad.

También se puede presentar una variante de alguno de estos trastornos, por ejemplo, anorexia pero manteniendo un peso normal. También es habitual pasar de un tipo de trastorno de la alimentación a otro.

¿Cuándo debo buscar ayuda?

Si crees que tienes un trastorno de la alimentación no debes esperar, debes buscar ayuda inmediatamente. Cuanto antes busques ayuda, mejor. Existen tratamientos para combatir los trastornos de la alimentación.

Pueden estar relacionados con altas exigencias

Existen muchas razones para desarrollar un trastorno de la alimentación. Puede estar relacionado con asuntos personales, por ejemplo, el modo de manejar emociones como la tristeza o la ira, o la relación con otras personas, pero también puede ser una reacción a la valoración que la sociedad hace de la comida, el control y la apariencia física.

Las exigencias de contar con una apariencia perfecta y una vida intachable, a la vez que nos rodeamos de consumismo en exceso y se espera que controlemos nuestras necesidades y emociones, pueden sentirse como expectativas imposibles de cumplir. Puede comenzar como una necesidad de control, en donde intentas manejar tu ingesta. Con el tiempo, la necesidad de controlar te comienza a gobernar.

La ayuda está a tu alcance

Puedes ser libre de los trastornos de la alimentación mediante tratamiento. Existen muchos tipos de tratamiento, por ejemplo, terapia de conversación o tratamiento médico. A veces se necesitan tanto terapia como medicamentos antidepresivos

¿Dónde buscar ayuda?

Si crees que tienes un trastorno de la alimentación debes buscar ayuda en la asistencia médica. Si no quieres pedir ayuda por cuenta propia, pide que alguien te acompañe. Si te sientes tan mal que has pensado en cometer suicidio, no debes esperar y debes buscar asistencia inmediata, en una urgencia psiquiátrica o llamando al 112.

No estás solo

Son muchos los que ha tenido trastornos de la alimentación y han sabido eliminarlos. Reconocer que no te sientes bien y buscar ayuda no son signos de debilidad o de fracaso, todo lo contrario. Es una forma de darte una nueva oportunidad de estar bien.