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Fobias específicas

Muchas personas sienten desagrado al ver sangre, arañas o alturas. Cuando el miedo se hace tan fuerte que impide a la persona vivir la vida como quiere, se denomina fobia. Existen buenos tratamientos que curan la mayoría de éstas.

¿Qué es una fobia específica?

Fobia específica significa un miedo exagerado y constante a un objeto o una situación en particular. Al entrar en contacto con la causa de la fobia, el afectado puede reaccionar con ansiedad y un fuerte desagrado o pánico. Sentir desagrado por algo no significa que uno tenga una fobia. Sin embargo, si la persona hace grandes esfuerzos por evitar el miedo y esto implica un impedimento para la vida diaria, podría tratarse de una fobia.

En psiquiatría, las fobias específicas se clasifican en distintos grupos. El primer grupo es de zoofobia, que se define como un gran miedo por animales, tales como serpientes, arañas, ratas o perros. También existen fobias a los fenómenos naturales, tales como las alturas, el trueno o el agua. Otras fobias se refieren a situaciones específicas y a la claustrofobia (miedo a espacios reducidos), que genera miedo de permanecer en un ascensor o en un avión. También existe la hemofobia (fobia a la sangre) y la fobia a tragar o atragantarse. El hemofóbico podría desmayarse al ver sangre.

Las fobias específicas habitualmente surgen entre los seis y los doce años de edad. La excepción son las fobias a situaciones específicas, que a menudo se dan entre los 13 y los 22 años de edad. Las fobias pueden deberse a la genética y tener su origen en nuestra reacción innata de huir o luchar. Para sobrevivir, hemos aprendido a tener miedo y reaccionar a ciertas cosas, una función que en el caso de las fobias ha sido extremada.

La fobia es más habitual entre mujeres que hombres. Tres de cada cuatro afectados presentan a lo menos dos fobias.

¿Cómo puede afectar la vida?

El miedo que genera una fobia puede afectar gravemente nuestra vida diaria. La conducta evitativa puede dificultar tanto la sociabilidad como la vida laboral. Por ejemplo, en el caso de una fobia a las serpientes, no solamente tendremos miedo a encontrarnos con una, sino también a verla en la televisión o en una foto. Por ello es que el afectado constantemente revisa su entorno, lo que le dificulta estar en la naturaleza, pudiendo incluso llegar al extremo de que la persona no salga de su hogar.

Las fobias son dominadas por diferentes emociones. Por ejemplo, la fobia a las serpientes a menudo consta de repulsión y se evita por esa razón, mientras que en una hemofobia existe un miedo a desmayarse. Esto podría hacer que la persona evite ir al dentista o al médico, lo cual puede implicar un riesgo.

¿Se puede lograr una mejoría?

No todas las fobias específicas necesitan tratamiento; va a depender de lo limitante que es para el afectado en cada caso. Si tú o un familiar tuyo durante un periodo prolongado ha experimentado un miedo a algo en particular qué le impide llevar una vida normal, debe buscar ayuda. Las fobias que no se tratan suelen permanecer.

Puedes tomar contacto con un ambulatorio o consultorio psiquiátrico. Otra alternativa es contactar directamente a un terapeuta cognitivo-conductual.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico suele ser fácil, ya que el paciente a menudo es consciente de su miedo y de por qué busca ayuda. El miedo se comprueba exponiendo a la persona a su miedo en grados de dificultad cada vez mayores, mientras que el afectado relata el nivel de desagrado.

A menudo, los tratamientos pueden curar la fobia completamente. Lo más habitual es la terapia cognitivo-conductual, que consiste en exponer a la persona, paso a paso, al objeto de su fobia.